
- Dra. Carmen Elena Ruiz Henao´
- Máster en Deterioro Integridad Cutánea, Úlceras y heridas. U. Católica de Valencia (España)
- Cirujana Plástica. U. de Antioquia (Colombia)
- Medica Asistencial Fremap (Galicia)
- Coordinadora Comité Comunicaciones COMLHEI

Licenciada Carmen Romo
- Licenciada en Enfermería y Obstetricia
- Enfermera especialista quirúrgica. U. de Sonora
- Diplomado especializado en Heridas (Mexico DF)
- Delegada internacional por México al Consejo Mundial de Enfermeras en Terapia Enterostomal (WCET)
- Titular Comité Educación AMPACIP
- Coordinadora Comité de Educación COMLHEI
Incontinencia urinaria y fecal: el problema oculto del que casi nadie habla
Ambos tipos de incontinencia constituyen un problema importante para la vida de una persona no sólo a nivel físico si no también en relación con su bienestar, dignidad y autonomía. Afecta no solo las relaciones sociales y laborales, sino también familiares y de pareja. Millones de personas presentan incontinencia urinaria o fecal, pero pocas lo manifiestan a veces ni en la consulta médica. ¿Por qué sucede esto? Por pudor, vergüenza y pensar que esto es “cosa de la edad”. Este problema queda por tanto oculto, la persona lo sufre sola. No es capaz de comentarlo ni siquiera a su círculo más íntimo. Lo que conlleva a un diagnóstico y tratamiento tardío.

- ¿Qué es la Incontinencia Urinaria? Constituye la pérdida involuntaria de orina; existen varios tipos: incontinencia de esfuerzo, de urgencia, mixta o por rebosamiento. No es un problema solo de mujeres, afecta también a hombres. Factores como embarazo, parto, menopausia, aumento de la próstata e intervenciones quirúrgicas de esta. También puede originarse por trastornos neurológicos, medicamentos o alteraciones funcionales. Se puede presentar en niños entre 6-7 años y si dura más de este tiempo debe ser valorado por su pediatra.
- Y ¿la Incontinencia Fecal? Se refiere a la pérdida involuntaria de materia fecal, liquida o sólida. Las causas son multifactoriales y comprende desde daños anatómicos o funcionales del esfínter anal, enfermedades gastrointestinales, enfermedades neurológicas, deterioro cognitivo y alteraciones del piso pélvico por el parto. Cuando una persona consulta por este motivo además de definir la causa, su gravedad, la frecuencia de pérdidas y características de episodios, es importante preguntar como esta situación ha afectado al paciente no solo física sino también, ni emocionalmente.
Los profesionales que tratan dia a dia estas lesiones, saben que las personas limitan los viajes, reuniones, actividad física y contacto intimo por miedo a tener un episodio de incontinencia. Esto lleva al aislamiento paulatino de las personas afectadas por ambos tipos de incontinencia.
Ambos tipos de incontinencias pueden producir dermatitis asociada a la incontinencia (DAI), debido a la exposición repetida y prolongada e la piel por heces y/o orina. Al mantener la humedad se favorece la maceración de la capa cutánea más superficial (estrato córneo), que favorece la fricción y daño de la piel. A su vez la exposición a heces, debido a sus enzimas y demás componentes, también altera la piel: produce eritema, inflamación, ardor, dolor, picor, maceraciones y heridas superficiales. En ambos casos las lesiones se presentan en la región perianal, región interglútea y genitales. Muy importante diferenciar de lesiones por presión.
La prevención es el primer pilar para evitar la aparición de lesiones cutáneas. Definir la causa e identificar el riesgo, enseñar al paciente o cuidadores a valorar la piel con cada episodio, realizar limpieza suave, controlar la humedad, la fricción y emplear productos que protejan la piel (productos barrera) y adecuados absorbentes.
El abordaje debe ser multidisciplinario y puede incluir medicina, enfermería, urología, ginecología, coloproctología, geriatría, psicología y fisioterapia, entre otras disciplinas.
La incontinencia no es para toda la vida, ni debe ser estigmatizada o estigmatizado por presentarla. Consulte siempre si tiene cualquiera de los dos problemas, evite que llegue a afectar su vida laboral, familiar, de pareja o su descanso. No sufra en silencio. Una valoración integra, con diagnóstico oportuno y tratamiento personalizado, podrá mantener la integridad cutánea, evitar complicaciones y mejorar su vida.
Bibliografía
1. Gray M, Giuliano KK. Incontinence-associated dermatitis, characteristics and relationship to pressure injury: a multisite epidemiologic analysis. Journal of Wound, Ostomy and Continence Nursing. 2018;45(1):63-67.
2. Nix D, Haugen V. Prevention and management of incontinence-associated dermatitis. Drugs & Aging. 2012;29(11):849-855.
3. Abrams, P., Cardozo, L., Wagg, A., & Wein, A. (Eds.). (2017). Incontinence (6th ed.). International Consultation on Urological Diseases (ICUD) / International Continence Society (ICS).
4. Beeckman D. A decade of research on incontinence-associated dermatitis (IAD): evidence, knowledge gaps and next-generation research. J Tissue Viability. 2017;26(1):47-56.