Licenciada Carmen Romo

Incontinencia urinaria y fecal: el problema oculto del que casi nadie habla

Ambos tipos de incontinencia constituyen un problema importante para la vida de una persona no sólo a nivel físico si no también en relación con su bienestar, dignidad y autonomía.  Afecta no solo las relaciones sociales y laborales, sino también familiares y de pareja.  Millones de personas presentan incontinencia urinaria o fecal, pero pocas lo manifiestan a veces ni en la consulta médica.    ¿Por qué sucede esto? Por pudor, vergüenza y pensar que esto es “cosa de la edad”.   Este problema queda por tanto oculto, la persona lo sufre sola.  No es capaz de comentarlo ni siquiera a su círculo más íntimo.  Lo que conlleva a un diagnóstico y tratamiento tardío.

 

     Los profesionales que tratan dia a dia estas lesiones, saben que las personas limitan los viajes, reuniones, actividad física y contacto intimo por miedo a tener un episodio de incontinencia.   Esto lleva al aislamiento paulatino de las personas afectadas por ambos tipos de incontinencia.

     Ambos tipos de incontinencias pueden producir dermatitis asociada a la incontinencia (DAI), debido a la exposición repetida y prolongada e la piel por heces y/o orina.  Al mantener la humedad se favorece la maceración de la capa cutánea más superficial (estrato córneo), que favorece la fricción y daño de la piel. A su vez la exposición a heces, debido a sus enzimas y demás componentes, también altera la piel: produce eritema, inflamación, ardor, dolor, picor, maceraciones y heridas superficiales.   En ambos casos las lesiones se presentan en la región perianal, región interglútea y genitales.  Muy importante diferenciar de lesiones por presión. 

     La prevención es el primer pilar para evitar la aparición de lesiones cutáneas.  Definir la causa e identificar el riesgo, enseñar al paciente o cuidadores a valorar la piel con cada episodio, realizar limpieza suave, controlar la humedad, la fricción y emplear productos que protejan la piel (productos barrera) y adecuados absorbentes.

     El abordaje debe ser multidisciplinario y puede incluir medicina, enfermería, urología, ginecología, coloproctología, geriatría, psicología y fisioterapia, entre otras disciplinas.

La incontinencia no es para toda la vida, ni debe ser estigmatizada o estigmatizado por presentarla.  Consulte siempre si tiene cualquiera de los dos problemas, evite que llegue a afectar su vida laboral, familiar, de pareja o su descanso.  No sufra en silencio.  Una valoración integra, con diagnóstico oportuno y tratamiento personalizado, podrá mantener la integridad cutánea, evitar complicaciones y mejorar su vida.

 

Bibliografía

1.       Gray M, Giuliano KK. Incontinence-associated dermatitis, characteristics and relationship to pressure injury: a multisite epidemiologic analysis. Journal of Wound, Ostomy and Continence Nursing. 2018;45(1):63-67.

2.       Nix D, Haugen V. Prevention and management of incontinence-associated dermatitis. Drugs & Aging. 2012;29(11):849-855.

3.       Abrams, P., Cardozo, L., Wagg, A., & Wein, A. (Eds.). (2017). Incontinence (6th ed.). International Consultation on Urological Diseases (ICUD) / International Continence Society (ICS).

4.       Beeckman D. A decade of research on incontinence-associated dermatitis (IAD): evidence, knowledge gaps and next-generation research. J Tissue Viability. 2017;26(1):47-56.